La Sal: el poder curativo del mar
Desde hace milenios, la sal común ha resultado de gran ayuda en el tratamiento de dolores.
Sus propiedades tienen efectos curativos sobre los dolores de espalda, hernias discales, reuma, alergias, migrañas, insomnio, agotamiento, hipertensión, problemas pulmonares y de la piel, etc.

Desde que el premio Nobel de química Svante August Arrhenius descubrió la existencia de los iones (átomos cargados eléctricamente), se ha demostrado científicamente que estos actuan, dependiendo de su carga, positiva o negativamente sobre nosotros.

Entre los elementos que ayudan a cargar negativamente a los iones de nuestro alrededor, produciendo beneficiosos efectos sobre nuestra salud, están las plantas, el agua en movimiento y LA SAL ya que los iones de sodio activan los nervios y se inicia un proceso de autocurativo de nuestro cuerpo.

El aire sano y equilibrado eléctricamente contiene entre 1.500 – 2.000 iones/cm3, con una proporción de 4 iones negativos y 5 positivos.

El Salarium: en el interior de la naturaleza
El resultado está científicamente probado: las piedras de sal del Himalaya mejoran el ambiente de las habitaciones y nuestra salud.
Todos nos sentimos mejor, de forma inconsciente, en lugares en los que el aire contiene una sobredosis de neutrones: en el mar, en saltos de agua, después de la lluvia, en el bosque o el pico de una montaña, no es cierto?
La sal cristalina de nuestros Salariums equilibra la carga del ambiente situándonos dentro de la naturaleza.

Las cámaras de sal son copias fieles de las cámaras naturales de las minas de sal. Se trata de una solución innovadora, que reproduce de forma ideal el microclima y la acción curativa de aquellas cámaras. Los minerales de sal que utilizamos para construir dichas cámaras contienen la mayoría de los elementos indispensables para nuestros organismos. Ello permite que se recree el microclima de las minas de sal que incide positivamente en todos los aspectos de nuestra salud física y mental.